
El hielo marino no es una rareza ante Terranova. Sin embargo, lo normal es que en mayo ya se haya derretido. En 2017, además, pescadores y capitanes de la isla se encontraron con un inconveniente. El mar permaneció hasta junio cubierto de hielo a la deriva. El rompehielos canadiense Amundsen tuvo que interrumpir un viaje de investigación para conducir a ferris y cargueros a través del hielo hasta aguas abiertas y liberar barcos de pesca atrapados en el hielo.
Hielo tan masivo no suele haberlo en el Atlántico Norte, un hielo que dura varios inviernos, hasta que tiene metros de espesor. Tan viejo, solo se ve hoy al norte de Groenlandia. Pero cuanto menos hielo contiene el Ártico, más móvil es el viejo y grueso. Y lo sucedido en 2017 podría repetirse este año al ponerse en movimiento en otras partes. En febrero de 2018, la NASA fotografió en el cabo Morris Jesup, la punta septentrional de Groenlandia, una enorme superficie de agua despejada en un lugar donde en pleno invierno la placa debería tener metros de altura. Es posible que ese hielo espeso antes encerrado se desplace por la costa de Groenlandia hacia el sur, directamente hacia las rutas náuticas del Atlántico Norte.
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