domingo, 22 de mayo de 2016

Gran éxito del tercer Día Europeo de la Red Natura 2000

El 21 de mayo de 1992 se aprobaba la Directiva Hábitats, la gran norma europea que, junto ala Directiva de Aves, ha permitido la protección de los espacios que forman la Red Natura 2000. A pesar de sus 20 años de historia y de su importancia ecológica, social y económica, la Red Natura 2000 apenas es conocida por los ciudadanos.

27.000 espacios protegidos y un millón de kilómetros cuadrados en toda Europa forman la Red Natura 2000, la mayor apuesta de la Unión Europea para conservar nuestras especies y hábitats más emblemáticos. LEER MÁS...


martes, 3 de mayo de 2016

Encuentran tres posibles mundos habitables cerca de una estrella ultrafría

Se trata de los primeros planetas descubiertos alrededor de una estrella tan pequeña y débil.

Se encuentran a tan solo 40 años luz de la Tierra y podrían ser habitables. El descubrimiento, que recoge la revista Nature, viene de la mano de un equipo internacional de investigadores que ha empleado el telescopio TRAnsiting Planets and PlanetesImals Small Telescope (TRAPPIST) ubicado en La Silla del Observatorio Europeo Austral (ESO).

Los tres posibles mundos potencialmente habitables ocultos en la constelación de Acuario, están orbitando una estrella enana extremadamente fría, algo que jamás se había observado en astronomía. Cierto es que las estrellas enanas frías son muy comunes en nuestra galaxia pero lo que es insólito es que cuenten con planetas a su alrededor; estos además cuentan con unas temperaturas muy parecidas a las de Venus y la Tierra, lo que los conforma como candidatos ideales a albergar vida fuera de nuestro sistema solar.

“Realmente se trata de un cambio de paradigma con respecto a qué camino seguir en nuestra búsqueda de planetas y de vida en el universo. Hasta ahora, la existencia de estos ‘mundos rojos’ orbitando alrededor de estrellas enanas ultra frías era puramente teórica, pero ahora tenemos, no un solitario planeta alrededor de una estrella roja débil, ¡sino un sistema completo de tres planetas!”, explica Emmanuël Jehin, coautor del trabajo.
 potenciales
Gracias a otros telescopios de mayor potencia, los astrónomos han confirmado que los planetas que orbitan esta enana roja, rebautizada como TRAPPIST-1, tienen tamaños muy similares a la Tierra. Dos de ellos tienen periodos orbitales de cerca de 1,5 y 2,4 días y el tercero una órbita estimada de entre 4,5 y 73 días.

“Con la ayuda de varios telescopios gigantes actualmente en construcción, incluyendo el E-ELT de ESO y el James Webb Space Telescope (que la NASA, ESA y la agencia canadiense CSA lanzarán en 2018), pronto seremos capaces de estudiar la composición de la atmósfera de estos planetas y explorarlas, primero en busca de agua y, luego, en busca de trazas de actividad biológica. Es un paso de gigante en la búsqueda de vida en el universo”, comenta Julien de Wit, coautor del estudio.


viernes, 29 de abril de 2016

VIENTOS CATABÁTICOS


El aire en contacto con ese suelo frío se enfría y a su vez se vuelve más denso que el aire que le rodea; entonces la gravedad le obliga a descender por la pendiente del terreno y se establece un flujo de aire descendente. El aire permanece en contacto con el suelo frío y continúa perdiendo calor; por lo tanto el calentamiento no es adiabático (intercambia calor con el medio) y el movimiento continúa.

En general, este tipo de brisa de montaña es bastante débil. Sin embargo, en ciertos casos, cuando la pendiente es fuerte y lisa, puede alcanzar una fuerza considerable. Esto es lo que ocurre cuando la superficie está cubierta de nieve o de hielo, algo que es muy habitual en la Antártida. En caso de que las montañas estén próximas al mar, la brisa de montaña puede reforzar la brisa de tierra durante la noche provocando en el mar vientos de tierra muy fuertes.


Son conocidos localmente como Santa Ana (el sur de California), el Mistral (Mediterráneo), el Bora (el mar Adriático), Oroshi (Japón), Pitaraq (Groenlandia), y el Williwaw (Tierra del Fuego). El Williwaw y los vientos que viajan sobre la Antártica son particularmente peligrosos, volando más de 100 nudos a veces.


El cambio climático se ceba con las especies ya más amenazadas


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El cambio climático está alterando las condiciones de la vida en el planeta. Pero su impacto no es el mismo para todos los seres vivos y ecosistemas. Un estudio con los antílopes africanos muestra ahora que las especies con una distribución geográfica más reducida serán castigadas de forma desproporcionada por el calentamiento global, viendo sus pequeños hábitat menguar aún más. Para algunas, a finales de siglo ya no habrá sitio donde ir, literalmente.
La aparente paradoja que plantea la reciente noticia sobre el reverdecimiento del planeta por el aumento de las emisiones de CO2 muestra lo complejo que es el cambio climático. A algunas especies les puede venir bien la elevación de la temperatura. En las zonas templadas del planeta, por ejemplo, se está produciendo un fenómeno de traslación de muchos animales y plantas hacia un norte cada vez más benigno. La migración ya se estaría produciendo también entre especies de zonas cálidas, huyendo del excesivo calor.
Pero hay especies con las que el cambio climático se va a cebar. Se trata de aquellos animales que por variadas razones, muchas provocadas por los humanos, tienen un rango de distribución reducido. Ya sea por la destrucción de su hábitat original, por el avance de la ganadería, la agricultura, las guerras humanas o el acoso del furtivismo, muchas especies viven hoy casi arrinconadas. Tanto, que muchas de ellas aparecen como amenazadas en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Son estas las que lo van a pasar desproporcionadamente peor con el calentamiento global.
Es lo que han comprobado dos investigadores estudiando a los antílopes africanos. Con más de 70 especies en todo el continente, los hay en todo tipo de ecosistemas. Algunas especies cuentan sus ejemplares por millones, mientras hay otras de las que apenas quedan 300 ejemplares. En la mayoría de los casos estos herbívoros son la base del ecosistema como dispersores de semillas y como presas de los depredadores. Los biólogos de la Universidad de Liverpool (Reino Unido), Jakob Bro-Jørgensen y Nicola Frost, eligieron a esta subfamilia de ungulados para estudiar cómo afecta el cambio climático a las especies ya más amenazadas.

Los 320 antílopes de Hunter que sobreviven en las llanuras costeras de Kenia no tendrán donde ir si la zona se vuelve más fría y húmeda

"Nuestro estudio muestra que el cambio climático probablemente castigue a la vida salvaje más duro de lo que creíamos porque las especies que ya están en peligro pueden llegar a perder una mayor proporción de sus áreas de distribución", dice Bro-Jørgensen. Actualmente un tercio de las especies de antílopes ya están, con un mayor o menor grado de amenaza, en la lista roja de la UICN. Para 2080, según este trabajo, el 82% de las 72 especies de antílopes africanos verán empeorar las condiciones climáticas de su hábitat. Y un tercio de ellas perderán al menos la mitad del espacio en el que hoy viven.
Hay que tener en cuenta que el cambio climático se suma a las amenazas ya existentes, como el deterioro y fragmentación del hábitat y la presión humana. Pero, aunque su impacto sea generalizado, las especies con hábitat más reducidos serán las más perjudicadas. De hecho, el estudio, publicado en Current Biology, no prevé que ninguna especie salga de la lista de la IUCN para 2080. En cambio, sí aventura la entrada o elevación del grado de amenaza de una decena de especies.

59 especies de antílopes africanos verán reducidos sus hábitats a final de siglo por el cambio climático

Al menos cuatro especies no existirán, en el escenario más adverso, cuando acabe este siglo. Algunas tienen una distribución muy reducida y cuentan con no más de 300 ejemplares, como es el caso de los adax (Addax nasomaculatus) que quedan en áreas de Níger y Chad. Otras especies, como el hirola (Beatragus hunteri) han visto mermada su población en un 98% desde 1970 debido a la pérdida de su hábitat original. Hoy, apenas 320 ejemplares sobreviven en las llanuras costeras de Kenia. "Es preocupante que nuestras proyecciones indiquen que, al estar justo enfrente del Océano Índico, este antílope pueda quedarse sin sitio al que ir si la región se vuelve más húmeda como indican las predicciones", escriben los autores del estudio.
"En teoría, aún estamos a tiempo de salvar a todas las especies de antílopes, pero sin un aumento significativo del apoyo a las iniciativas de conservación, al menos dos especies están en peligro inminente de extinguirse", comenta Bro-Jørgensen en referencia al addax y al hirola. Precisamente, el primero protagonizará una conferencia en Barcelona la semana que viene organizada por el Fondo para la Conservación del Sahara.
A diferencia de otros impactos casi inevitables del cambio climático, para los antílopes africanos más amenazados y el resto de especies con una distribución limitada existen algunas medidas que podrían mitigar su impacto. Además del aumento de las áreas protegidas, los autores de esta investigación señalan la necesidad de frenar el avance de la agricultura y la conexión entre áreas protegidas mediante corredores. En última instancia, su modelo también señala las zonas a las que se podría llevar,aunque fuera volando, a las especies más en peligro para que tuvieran una segunda oportunidad.

jueves, 28 de abril de 2016

Madrid prueba en 176 hogares la recogida de basura orgánica para abonar huertas

La Unión Europea obliga a reducir un 20% la basura generada en la ciudad antes de 2020, y a que el 50% de los residuos que llegan a Valdemingómez se reciclen. Madrid produce un kilo de basura al día por ciudadano, y sólo recupera el 27%. Una quinta parte se quema en la incineradora, y el resto acaba en el vertedero.
El 39% del contenido de las bolsas de basura es orgánico y podría tratarse para producir compost, que luego se usa como fertilizante. Pero para eso es vital que la separación se haga en los hogares. Por ello, en 2017 se iniciará la implantación del quinto contenedor (marrón) en hoteles y restaurantes de la almendra central; en dos años, se ampliará a las viviendas de tres o cuatro distritos, y en 2020 al resto de la ciudad.
La concejalía de Medio Ambiente ha adjudicado un contrato de 16.000 euros a la Asociación Economías BioRegionales para “un proyecto de sensibilización ambiental y agrocompostaje” que impulse un “cambio cultural” para que la ciudadanía “deje de ver los residuos como basura a eliminar y los vea como recursos que es necesario recuperar y reintegrar al ciclo económico”. Participarán, durante cinco meses, 176 hogares (que producirán unas 20 toneladas de residuos); cuatro puestos del mercado municipal de San Fernando (una tonelada) y un colegio aún por elegir (con 150 comidas al día, hasta tres toneladas).
Todos ellos trasladarán sus residuos a siete puntos de recogida (el propio colegio y el mercado, cuatro huertos urbanos o solares comunitarios, y el centro social Tabacalera). Allí los recogerán los agricultores de cuatro huertas de Paracuellos, Morata de Tajuña, Rivas y San Martín de la Vega.
La Asociación para el Impulso de las Economías BioRegionales, creada en 2015 y de ámbito estatal, ganó el concurso ante otras tres ofertas con un proyecto que sigue un modelo aplicado en Bélgica, Holanda y Austria, y con experiencias en País Vasco, Navarra y Valencia. La Concejalía de Medio Ambiente planea sumarse además a la Red de Ciudades por el Compostaje (en la que ya están Barcelona, Rivas o San Sebastián de los Reyes, entre otras).

75 kilogramos por persona

También aspira a entrar en la red europea Zero Waste, aunque eso queda aún muy lejos, puesto que obliga a reducir a 75 kilogramos al año por habitante la producción de residuos. Técnicos municipales viajaron en noviembre a Milán y a Treviso para tomar nota de cómo han logrado elevar al 65% y 85%, respectivamente, la recuperación de basura.
En Treviso y las zonas aledañas, por ejemplo, la basura se recoge puerta a puerta, pero además existe una tasa por residuos producidos. Madrid no se plantea instaurar un tributo similar, aunque sí ha creado una tasa para grandes productores de basura.

martes, 26 de abril de 2016

Regreso a Chernobil 30 años después

El 26 de abril de 1986, hace por tanto treinta años, explotó la Unidad 4 del reactor nuclear de Chernobil, en la antigua URSS. Liberó una cantidad de radiactividad decenas de veces mayor que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en 1945. Dejó un legado devastador: 31 muertos, desconocidos efectos para la salud de millones de personas y la desconfianza del mundo en la energía nuclear.

Os dejo dos interesantes reportajes. El primero fue emitido por Televisión Española el 3 de mayo de 1986, tan solo una semana despùés del accidente cuando apenas se sabía nada sobre sus causas y su gravedad. El segundo se emitió por la misma televisión 25 años después, el 23 de abril de 2011, cuando sus letales efectos hacía tiempo que se habían comenzado a manifestar.



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La Tierra es más verde que hace 33 años gracias al CO2

Mucho se sabe sobre las consecuencias de la cada vez mayor cantidad de gases de efecto invernadero acumulados en la atmósfera. Se estima que estos representan ya casi el 0,04% del aire que respiramos. Pero la cifra sería mayor si no fuera por la capacidad que tienen las plantas para atraparlo. Y son, precisamente, los vegetales los que se ven más beneficiados por los altos niveles de estos gases tóxicos en la atmósfera. Según un estudio publicado en la revista Nature Climate Change, la Tierra ha ganado 36 millones de kilómetros cuadrados de superficie verde, el equivalente a tres veces la extensión de Europa o 3,5 la de Estados Unidos, aproximadamente.


Mapa que muestra el cambio de vegetación.
El estudio, en el que ha participado el CREAF, centro adscrito a la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), toma como referencia los últimos 33 años. Desde entonces, la biomasa terrestre ha aumentado en el 40% de la superficie de la Tierra, mientras que se ha reducido en solo el 4%. Y los científicos relacionan principalmente este crecimiento a las altas concentraciones de CO2, un potente fertilizante que se desconocía cómo había afectado a nivel planetario.

"Con este estudio, hemos podido atribuir el enverdecimiento del planeta al aumento de los niveles de CO2 atmosféricos provocado por el consumo de combustibles fósiles. Al haber más dióxido de carbono, las plantas han podido generar más hojas capturándolo de la atmósfera durante la fotosíntesis. Gracias a ello, el incremento de la concentración de este gas de efecto invernadero se ha visto frenado”, explica el científico del CREAF Josep Pañuelas.

Según el estudio, el dióxido de carbono es responsable en un 70% del enverdecimiento de la Tierra. Pero los científicos, además, identifican, además, otras razones que explican el aumento de la biomasa: el cambio climático (en un 8%), el nitrógeno atmosférico (en un 9%) y los cambios de usos del suelo (en un 4%).


Pero no todo lo que es bueno para las plantas lo es para el resto del planeta. Los científicos ya han advertido extensamente sobre los efectos de emitir CO2 a la atmósfera. Uno de ellos, el cambio climático, lo que comporta el aumento de la temperatura global, el incremento del nivel del mar, el deshielo o la radicalización de las tormentas tropicales. Efectos que ya estamos sufriendo y que, según Pañuelas, no remitirán si no dejamos de usar combustibles fósiles.

Y es que el crecimiento de la biomasa vegetal debido al fertilizante carbónico tiene un techo. “El efecto del dióxido de carbono cada vez es menor a medida que las plantas van aclimatándose a este aumento”, asegura el experto, pero es que los vegetales también necesitan de otros recursos para crecer. La fórmula es sencilla: cuanta más biomasa, las plantas necesitarán también más agua y otros nutrientes, sobre todo el fósforo, ambos recursos limitados y vitales en el planeta.